miércoles, 6 de abril de 2011

PEDAGOGÍA LIBERADORA

Basado en la lectura de mario kaplún, pedagogía de la comunicación
toro álvarez, hildamar: C.I: 4.181.155


Amplio y denso, esta recopilación del texto original de kaplún (1998), revela aspectos decisivos en cuanto al proceso educativo y la necesidad de la comunicación entre las partes que participan:  educando y educador; Kaplún, exponiendo varios modelos comunicativos y desde un enfoque de aprendizaje en lo social, nos hace reflexionar así, sobre quién enseña a quién, y  si ambos, inmersos en un ciclo constructivo, no aprenden entre sí.   

otro aspecto interesante y que vuelve a la palestra como materia de discusión en latinoamérica, lo comprenden los postulados del pedagogo, pablo freire y sus planteamientos sobre lo que él llama, “pedagogía liberadora”.   

Igualmente kaplún nos hace pensar sobre el papel del educador, y su desempeño en “despertar la inquietud del educando”.  ¿Problematiza el educando?, ¿sobre qué realidad lo hace?, ¿es necesario este proceso para incidir sobre un proceso reflexivo de búsqueda?. ¿es el educador quien debe intentar problematizar e incidir sobre el proceso reflexivo del educando, apostando a que éste, el educando, haga el problema suyo; es decir lo problematice?, ¿ qué tiene ver la educación individual en la no problematización de un problema social?

Aunque kaplún reconoce el aporte de diversos autores europeos sobre estudios del proceso de aprendizaje, se centra en señalarnos las bondades de la “pedagogía del descubrimiento”, contraria pues, a lo que el autor, y otros críticos señalan como la “educación bancaria”, esta última como la que ve al individuo, como un receptor pasivo de contenidos, y sobre el cual, se esperan resultados determinados.

y correlacionando lo anterior a nuestra realidad en venezuela, nos preguntamos, ¿cuánto de ello habrá en nuestro sistema educativo?, ¿cómo será el papel del educador en nuestras universidades?, ¿responderá la realidad que vivimos, a que hay un ciudadano dormido, manipulado, conducido?, o al contrario, habrá parte de las dos realidades descritas y expuestas por kaplún en nuestro país?

¿Hay posibilidades de reconocer las capacidades creadoras de nuestras clases populares?

un aparte de la lectura, habla también sobre la bondad del proceso liberador que induce en el individuo, y en el colectivo, para que supere su sentimiento de inferioridad “aprendido”, y recomponga su autoestima. Elemento de vital importancia que centra parte del reto que hay por delante en el sistema educativo venezolano, y en la voluntad política que se requiere para legislar sobre la materia.   En Venezuela, Una proporción de 30% en pobreza crìtica, y 40 de probreza, ¿son datos de análisis y de alerta en este punto? , ¿ sólo la instrumentación de  un modelo que habla del desarrollo endógeno y sus prácticas, ayudaría a superar estas cifras?

·         la manipulación
El autor, no deja sin embargo de señalar y explicar, cómo los modelos tradicionales de comunicación son idóneos para la búsqueda de efectos, y la manipulación final de la conducta del receptor. Sobre ello, afirma que es posible que ese “fantasma de la manipulación” sea visto en todo lo viejo, en todo modelo tradicional educativo-comunicativo.

Sobre este último punto, sería bueno reflexionar sobre las estrategias utilizadas hasta ahora en las recientes “misiones”, hoy programas educativos reconocidos dentro del sistema nacional y con presupuesto asignado por el gobierno venezolano.     ¿Hay allí, prácticas comunicacionales que se orientan hacia la manipulación del individuo?

Nos preguntamos también como proceso reflexivo,     ¿cuánto de “medias verdades” hay en los documentales trasmitidos por vive tv en cuanto a la “educación liberadora?, ¿cuánto de avivamiento al rechazo y a la confrontación, hay en los discursos de los educadores, que en vez de reafirmar la confianza en sí, avivan rencores y producen retaliaciones entre diversos grupos de la sociedad?, ¿cómo es el método de información que el gobierno venezolano ha venido utilizando para  hacer conocer sobre esta pedagogía?, ¿confronta?, ¿descalifica?.

Si bien es cierto que la educación liberadora habla y reconoce en los errores una manera de aprendizaje, entonces, vale la pena detenerse y reconocer que esta manera de difundir, de proyectar , de asimilar este modelo, en estos tiempos de retaliación política; aviva las diferencias,  y no es la más idónea.  Porque, ver  el conflicto, como una manera divisionista sólo despertará las más viles fuerzas de la conducta humana en una sociedad donde todavía las diferencias y las desigualdades son significativamente altas.

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